A Ramón Llull se le considera el primer escritor en lengua catalana, y uno de los primeros en usar una lengua neolatina para expresar conocimientos filosóficos, científicos y técnicos. Este es uno de los pilares en que se asienta el catalanismo. Los catalanistas lo describen como un, catalán de Mallorca, y nuestros "queridos catalanistas baleares" se sienten orgullosos de que un mallorquín sea un catalán universal.
Pero si estudiamos en profundidad al personaje y sus circunstancias, nos daremos cuenta que la realidad puede ser bastante diferente a la versión catalanista.
Empezaremos por esa afirmación de, "catalán de Mallorca".
Ramón Llull era hijo de Ramón Llull e Isabel d'Erill, miembros de una importante familia de Barcelona. Esta contundente afirmación la podemos encontrar en diferentes trabajos sobre el personaje.
Leí hace tiempo una tesis sobre Ramón Llull, en la que la autora se extrañaba de no haber encontrado referencias sobre la familia Llull en Barcelona ni en Cataluña. Teniendo en cuenta la afirmación de que los padres de Ramón Llull pertenecían a una importante familia de Barcelona, en algunos escritos se habla de familia de la nobleza barcelonesa, sería lógico que tuvieran posesiones, terrenos, casas... Pero lo único que consta es que tenían casa en Barcelona. Muy estraño, ¿no?
En esta crónica de Bartomeu Bestard nos dice lo siguiente:
Pero nuestros queridos catalanistas resolvieron el problema. En realidad el padre de Ramón Llull se llamaba Ramón Amat Llull. De la familia Amat si se tienen datos, y como nos dice el autor de este trabajo:
"fue adoptado el cambio de apellido por los hermanos que se afincaron en la isla, mientras que los que volvieron o no vinieron a la conquista seguirían usando el de Amat".
Es de una lógica aplastante, ¿no te parece? (comentario irónico, por si no lo has pillado)
No nos dice como llega a esta brillante conclusión, pero la contundencia de la afirmación no parece sembrar dudas. ¿O si?
Ahora vayamos a los datos contrastados. En algunos escritos en la Red, podemos leer que Ramón Llull padre viajó en la galera real, en la misma en que viajó Jaime I, la Galera de Montpellier. Pese a que esta información se encuentra en varias páginas de internet, no he podido contrastar la veracidad de esta afirmación todavía, de manera que aunque lo tendremos en cuenta, lo pondremos entre comillas.
Pero si hay un hecho interesante que puede ser comprobado en el "Llibre del Repartiment", y es que Ramón Llull padre recibió su parte del botín de la conquista de Mallorca, no del colectivo de Barcelona, como sería natural si fuera ciudadano de Barcelona, sino de la hueste del Rey.
Es evidente que la familia Llull era de la máxima confianza de Jaime I, ya que Ramón Llull hijo, es nombrado paje real a la edad de 14 años, y años después nombrado mayordomo real del futuro Jaime II de Mallorca, también nacido en Montpellier.
A la edad de 24 años se casa con la mallorquina Blanca Picany, nacida como él tras la conquista cristiana.
A los 30 años, después de llevar una vida acomodada y licenciosa, según algunos escritos. Se le cruzan los cables y lo deja todo para dedicarse a la vida contemplativa y a predicar la doctrina cristiana, entre otras cosas.
Ahora vayamos a datos totalmente especulativos. El catalanismo nos dice que los padres de Llull eran Ramón Amat Llull e Isabel d'Erill. Si nos vamos a esta página de genealogía de Francia, podemos observar datos curiosos. En la zona de Montpellier (departamento de Herault), tanto el apellido Amat como Erill son presentes. Incluso el apellido Llull es presente, en la zona de Marsella, que está muy cerca de Montpellier.
De manera que podríamos deducir que tanto los Amat, Erill o Llull que llegaron a Mallorca podrían ser originarios de Montpellier y relacionados de alguna manera con Jaime I, nacido también en Montpellier.
Y por la otra parte tenemos la afirmación catalanista de que el verdadero apellido del Ramón Llull padre era Amat, se debe a que en "el libro del repartimen" consta un tal "Pere Amat de sobrenombre Lul". Y a partir de este dato dan por hecho que todos los Llull eran realmente Amat. De esta manera pueden explicar el origen catalán de Ramón Llull, porque de los Amat si se tienen datos en Cataluña.
Es curioso, que después de 700 años en que no había duda de que el padre de Ramón Llull se llamaba igual que su hijo, ahora resulta que se apellidaba, Amat. Parece MENTIRA como ha cambiado la historia en los últimos 30 o 40 años, y no me refiero solo al caso Llull.
Te toca a ti decidir que afirmación se aproxima más a la realidad.
Por otra parte, si miramos la cronología de Ramón Llull, vemos que su relación con Montpellier es mucho más intensa que con Barcelona, donde supuestamente tiene familia. Aunque teniendo en cuenta que abandona a su mujer e hijos para dedicarse a su Obra, quizás, que parte de su familia estubiera realmente en Montpellier no tenga relación, ¿o sí?
Viajes de Ramón Llull. Wikipedia
Como podéis ver la relación con Montpellier e incluso con París es más intensa que con Barcelona.
Habiendo aclarado o no, el origen NO catalán de Ramón Llull, pasemos ahora a la otra gran aseveración del catalanismo: Ramón Llull fue el primer escritor en lengua catalana.
A algunos estudiosos causa una gran extrañeza que la literatura catalana pase de la nada, no hay autores catalanes dignos de mención antes de Llull, al todo, con la obra del iluminado (algunos lo llamaban así).
Primero de todo Ramón Llull en ningún momento dice escribir en catalán, sino en romance o en vulgar. Y uno de los aspectos más controvertidos para el catalanismo son los llamados, mallorquinismos de Ramón Llull.
En este libro (Moments clau de la historia de la llengua catalana), el autor, Antoni M. Badia i Margarit (filólogo y lingüista catalán), nos explica la gran cantidad de mallorquinismos encontrados en sus obras, y en páginas seleccionadas al azar. Mientras va explicando la pervivencia de estas palabras en el mallorquín actual después de más de 700 años, palabras que no existen en catalán. Parece ponerse nervioso de lo que está dando a entender, y para intentar dar una explicación coherente empieza a hablar del desarrollo de las diferentes lenguas romances después de la caida del Imperio Romano.
Pero pasa por alto que Baleares también formó parte de este imperio, y que mientras Barcelona y Gerona estaban bajo dominio musulmán, Baleares seguía siendo cristiana y usaba su propia lengua romance. O que Baleares formó parte del Imperio Carolingio durante todo el siglo IX, junto con los Condados Catalanes y Occitania.
Esto es algo de lo que puede leerse en el libro:
Palabra en mallorquín y su correspondiente en catalán:
coa - cua
bistia - bèstia
redon - rodó
deim - diem
gordar - guardar
gonyat - guanyat
veren - veieren
renuncii - renuncio
trob - trobo
deman - demano
nostro - nostre
pus - mes
feels - fidels
perrós - peresós
poria - podria
servici - servei (Muchos piensan que "servici" es una forasterada, cuando en realidad es una palabra mallorquina y bien mallorquina)
enganar - enganyar
Pero los mallorquinismos de Llull no solo son palabras, sino formas de expresión totalmente presentes en el mallorquín de hoy.
O la característica más notoria del habla mallorquina como es el artículo salado.
Lo que el autor del libro nos está diciendo, es que 30 años después de la conquista cristiana de Mallorca ya existían mallorquinismos. Esto es algo que pone muy nerviosos a los catalanistas, ya que hace tambalear esa teoría, casi dogma de fe, de la repoblación catalana.
Recordemos esa teoría absurda, casi infantil, según la cual, tras la conquista cristiana, tras aniquilar a la mitad de la población de la isla y la otra mitad venderla como esclava, dejando la isla despoblada, se pobló de campesinos catalanes.
Y ahora este señor nos dice que 30 años después ya había mallorquinismos. Palabras y formas de expresión totalmente presentes hoy día, después de más de 700 años, y que no existen en catalán
Ya he tratado este absurdo en el tema "Repoblación", de este trabajo, así que no insistiremos.
No sé si sabes, que durante el régimen de Franco, había familias mallorquinas, sobre todo en Palma, que a sus hijos solo les hablaban en castellano porque no querían que aprendiesen la lengua mallorquina, que consideraban de incultos y payeses. Ahora, durante el régimen catalanista, tenemos a mallorquines que hablan un mallorquín corrompido con catalanadas como: després, vacances, esport, servei... o aberraciones groseras como nusaltres o vusaltres y acaban palabras con TAT (catalaniTAT). O incluso solo hablan en catalán estandar (barceloní).
Creen que así son más cultos e incluso más inteligentes, pero en realidad no son más que víctimas de su propia ignorancia, de la misma manera que ocurría con aquellas familias mallorquinas durante el régimen franquista.
Desde el siglo XI hasta el XIII, Occitania es el territorio más culto de la Europa Occidental. El idioma occitano escrito se situó como un tipo de lengua modelo particularmente con el nacimiento de la literatura trovadoresca.
El desplazamiento de una importante masa de población desde Occitania a Cataluña, hizo que el nivel cultural en Cataluña superase levemente la mediocridad.
Los padres de Ramón Llull, muy probablemente de origen occitano y con un cierto nivel cultural, se desplazaron a vivir a Barcelona. Huyendo de la persecución cátara o para instalarse en la corte de Jaime I, también de origen occitano.
Pertenecer a una familia culta no te convierte en el escritor más importante de la Europa Occidental de aquel tiempo, pero te lo facilita bastante, sobre todo en la Edad Media.
En la obra de Ramón Llull podemos apreciar la influencia de la sociedad que le rodeaba. Por una parte su escritura en occitano como es natural habiendo crecido en una familia originaria de Montpellier, escribe también en la lengua de los nuevos señores de la Isla, un mero dialecto occitano al que durante siglos se llamó lemosín, y que después se llamó catalán (vease, dialectos occitanos). Y evidentemente escribe en la lengua que ha oído desde su infancia en las calles de Palma, la lengua mallorquina que las gentes de la isla han conservado desde antes de la llegada de los musulmanes (Vease, lengua mallorquina).
También escribe en la lengua franca de la Europa de aquel momento, el latín, y en árabe, aprendido de un esclavo musulmán comprado en Palma, el cual tuvo un desgraciado final.
Podemos hacer un paralelismo y mirar nuestro sistema educativo, totalmente politizado y catalanizado. Donde se ha impuesto a sangre y fuego el catalán-barcelonés, una lengua que nunca ha sido propia de Baleares. Podemos ver como el artículo salado se pierde entre los jóvenes y la lengua mallorquina, un tesoro lingüístico que aún conserva características medievales, se ha corrompido con toda clase de catalanadas. Y de la misma forma que hizo Ramón Llull, ahora nuestros jóvenes escriben en la lengua de los nuevos señores de la isla, el catalá-barceloní, con algunas palabras y formas de expresión mallorquinas.
La obra de Ramón Llull no surge de la nada, sino que es el producto de una suma de factores, de un lado su cultura materna occitana y por otro la cultura musulmana, que estudió en Mallorca. Recordemos que la sociedad de Al-Andalus era la más avanzada de Europa, y Baleares formó parte de al-Ándalus durante 300 años.
Igual que Valencia con 500 años dentro de Al-Ándalus, y que años después de su conquista cristiana disfrutó de un Siglo de Oro en su literatura, con autores reconocidos en toda Europa.
Lo que es verdaderamente sorprendente es que ambos territorios, Baleares y Valencia, repoblados por campesinos catalanes, en su inmensa mayoría ANALFABETOS, tuvieran este desarrollo cultural.
Mientras que Cataluña, donde quedó la élite del "glorioso pueblo catalán", no aporta absolutamente NADA a la literatura europea medieval.
El enorme complejo de inferioridad que sufre Cataluña desde hace más de un siglo, ha hecho que para crear un glorioso pasado cultural que nunca existió, para tapar la absoluta mediocridad que supuso la cultura catalana en el medievo y el renacimiento, se haya apropiado del bagaje cultural de Valencia y de Baleares, que si pueden presumir de haber dejado huella en la cultura europea de aquel tiempo.